Jornada de Acción de la Sociedad Civil Colombiana; lo que construimos juntas, juntos y juntes en Bogotá

September 29, 2025

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El 27 de agosto nos reunimos en el Centro de Paz, Memoria y Reconciliación, en la linda ciudad de Bogotá, Colombia, para una Jornada de Acción de la Sociedad Civil Colombiana convocada por el Mecanismo de Sociedad Civil (MSC) del Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo (FMMD), con el apoyo de la Alcaldía Mayor de Bogotá. Fue un día para lo que mejor sabe hacer la sociedad civil: crear alianzas, afinar mensajes y construir solidaridad en cara a los desafíos que la sociedad civil colombiana enfrenta. 

¿Por qué esta jornada?

Porque el momento lo exige. Operamos en un contexto de criminalización de la movilidad, retornos forzados, discursos de odio normalizados y presiones crecientes sobre el espacio cívico y el financiamiento de las organizaciones sociales. Necesitábamos un día para pasar del diagnóstico a la coordinación y alinear prioridades entre organizaciones de base, redes migrantes y de diáspora, sindicatos, academia, sector privado y gobiernos locales.

Como señaló en la apertura Stéphane Jaquemet, Director de Política y de Operaciones de International Catholic Migration Commission (ICMC), “nos encontramos en una encrucijada. Los retornos forzados, las muertes de migrantes en el desierto o en el mar y la explotación de migrantes no son nuevos. Pero hemos alcanzado un nivel sin precedentes de brutalidad y desprecio por los derechos humanos y el Estado de derecho. Los gobiernos, principalmente los occidentales, compiten no por las buenas prácticas, sino por las peores. Como sociedad civil, debemos redefinir nuestro papel y la forma en que interactuamos con los gobiernos.”

Y, aterrizando en Colombia, añadió: “la sociedad civil colombiana es profundamente valiente, resiliente e íntegra. No es lo mismo ser defensor/a/e de derechos humanos en Colombia que en otras partes del mundo. Aquí, las personas arriesgan su vida, su integridad, todo, no solo por sí mismas, sino también por sus comunidades. Eso marca una diferencia fundamental y merece todo nuestro respeto.”

Esta Jornada nació de esa doble constatación: la urgencia global y la fortaleza local. 

Así transcurrió el día

Bogotá, siendo Bogotá, nos recibió con una mañana lluviosa. Pero a pesar de la lluvia, tuvimos una participación espectacular con más de 60 representantes de diferentes organizaciones, la Cancillería, agencias de cooperación, gobierno local, juventudes y sector privado que trabajan en la ciudad.  

La apertura estuvo a cargo de Stéphane Jaquemet, por parte de la Secretaría del MSC, seguido de una breve introducción al programa realizada por Oumou Diallo, también parte de la Secretaría. Andrés Segura, de la Alcaldía Mayor de Bogotá, dio la bienvenida, seguido de una presentación de María del Rosario Perea Garcés de la Secretaría Distrital de Gobierno, enfocada en la política pública de inclusión, acogida y desarrollo para la población migrante internacional en Bogotá, de 2023 a 2035. Juan Carlos Sánchez, del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal (IDPAC), expuso rutas para fortalecer la organización social, así como el Fondo Chikaná, que busca impulsar, financiar y fortalecer proyectos de organizaciones sociales en Bogotá.

Luego, Laura Arango, de la Cancillería y de la Misión Permanente de Colombia ante la ONU en Ginebra, nos habló sobre los avances de Colombia con la presidencia del FMMD y colaboró para definir objetivos, plazos y prioridades, además de vincular el proceso preparatorio con la Cumbre en Riohacha.

Y para dar ruta a lo que sería el resto de la jornada, Elana Wong, Coordinadora de la Secretaría del MSC, presentó los objetivos del día y dio apertura a tres paneles temáticos, trabajo por grupos y una plenaria de cierre. Elana también dio el discurso de clausura del evento.

Hector Poveda, de la Secretaría del MSC, fue el maestro de ceremonias del a jornada. 

Lo que conversamos en los paneles

Panel 1 — Retornos forzados, deportaciones y dignidad humana

Moderación: Lina Arroyave (DeJusticia)

Ponentes: César González (ONG Plan País), Diana Martínez (International Detention Coalition – IDC / Red Regional de Organizaciones Civiles para las Migraciones – RROCM), Julián Arias (Colombia Nos Une)

En la región, se están ampliando los mecanismos policiales y restringiendo derechos, justo cuando deberíamos reforzar las garantías de no devolución, el debido proceso y las alternativas a la detención. En Colombia, el reto es doble, ya que es tanto un país emisor como receptor, con connacionales retornados o deportados desde EE.UU. y países vecinos como Ecuador, quienes requieren acompañamiento específico al reingresar. Aunque existen la Ley de Retorno y la Política Integral Migratoria, falta priorizar ofertas diferenciadas para las personas retornadas, más allá de su condición formal de ciudadanía.

Se subrayó que la dignidad debe ser el principio rector de cualquier retorno o deportación, aunque hoy en día esto no siempre se cumple pese a los compromisos internacionales. Preocupa especialmente el caso de niñas, niños y adolescentes que están siendo regresados sin una evaluación de riesgos ni protocolos para el restablecimiento de derechos. Además, existen brechas de información, falta de asistencia legal y barreras lingüísticas para quienes son devueltos a terceros países.

El mensaje sobre la detención fue claro. En gran parte de la región sigue siendo la norma. Colombia, que no utiliza la detención como política migratoria, demuestra que existen alternativas incluso en contextos de tránsito masivo. Si es posible aquí, también lo es en otros lugares de la región. Para que estas alternativas funcionen, es fundamental la colaboración con la sociedad civil para el acompañamiento jurídico, el monitoreo, la documentación y la creación de rutas de derivación que fortalecen la infraestructura de acogida y el control social frente a prácticas arbitrarias. La mejor alternativa a la detención es, precisamente, no detener.

Finalmente, el panel concluyó destacando la importancia de la coordinación interinstitucional mediante canales ágiles entre los gobiernos nacional y local, consulados, sociedad civil y contrapartes internacionales, para facilitar el intercambio de información y la referencia oportuna de casos. Asimismo, se hizo un llamado a que el FMMD continúe siendo el espacio donde estas salvaguardas se discutan rigurosamente y se lleven a la práctica.

Panel 2 — Del trabajo informal a la movilidad laboral digna y la regularización

Moderación: Sylvana Castro (Temblores ONG)

Ponentes: Juliana Manrique (Asociación Nacional de Empresarios de Colombia – ANDI), Marcela Suárez (Internacional de Servicios Públicos), Nidia Tarazona (Confederación General del Trabajo – CGT Colombia)

La conversación partió de una realidad muy conocida en Colombia: la informalidad es masiva y no se explica únicamente por el estatus migratorio. Afecta los salarios, la afiliación a la seguridad social y la posibilidad misma de sindicalización. Para las personas migrantes, esa cuesta se convierte en un muro, representado en trámites lentos, visados complicados y escasa información tanto para ellas como para las empresas que desean contratarlas pero no saben cómo comenzar.

Se identificaron recomendaciones claras. Primero, la gran necesidad de simplificar. En otras palabras, menos papeleo y rutas claras para afiliar, bancarizar y contratar. Mientras se avanza en la homologación de títulos, fomentar la contratación basada en certificaciones de competencias cuando la experiencia existe, pero el diploma aún no se ha obtenido. Segundo, colaborar con quienes pueden generar impacto como gremios, cámaras de comercio y áreas de talento humano como vía para escalar buenas prácticas.

Sobre la economía de plataformas, las panelistas nos comentaron que esta puede abrir puertas, sí, pero solo bajo el estándar de trabajo decente (aseguramiento, ingreso digno, prevención de abusos). No podemos intercambiar precariedad por “flexibilidad”.

Con el sector empresarial quedaron tareas concretas. Compras inclusivas (incluida la población de acogida), rutas de contratación que incluyan certificación de competencias y una cultura organizacional libre de acoso y discriminación. Todo ello debe ir acompañado de un esfuerzo de comunicación claro, para que las empresas conozcan la normativa y sepan a quién acudir.

Además, faltan datos que revelen lo que aún no vemos, por ejemplo, las brechas por género, edad, origen y especialmente las realidades de personas LGBTIQ+ (en particular trans y no binarias) que enfrentan más barreras y rotación. Sin esa evidencia, las políticas quedan incompletas.

Panel 3 — Migración y agenda feminista interseccional en el contexto político actual

Moderación: Diana María Quimbay (Ayuda en Acción Colombia)

Ponentes: Diana Guzmán (DeJusticia), Fernanda Bedoya (Mutante.org), Lublanc Prieto (Fundación Refugiados Unidos)

En la región, la intersección entre género y migración sigue siendo un tema reciente. Se han logrado algunos avances como la Política Integral Migratoria reconoce las diferencias de género y el ETPV abrió la puerta, a través de la Resolución 971, para que personas trans y no binarias puedan cambiar su nombre. Sin embargo, su implementación sigue siendo desigual y está demasiado sujeta a discrecionalidad. Por ello, además de la responsabilidad del Estado, es necesaria la participación real de la sociedad civil y de las organizaciones de base para que los derechos se apliquen en la práctica y no solo en el papel.

El panel planteó un punto clave. La relación entre cuidado, migración y género. Destacaron que, para lograr respuestas efectivas, las instituciones deben integrar el enfoque de cuidados como elemento estructural, no accesorio, en sus políticas. Además, se presentó un diagnóstico relevante: los debates sobre migración, tanto a nivel local como internacional, se han endurecido y hay retrocesos en acciones afirmativas que afectan principalmente a mujeres migrantes y diversidades.

Frente al intento de censurar la palabra “género”, se propuso mayor claridad conceptual para evitar reducir la diversidad sexual y de género a simples “temas de mujeres”. Se destacó la importancia de nombrar correctamente (mujeres ≠ género), vincular la evidencia con las políticas públicas y contar con datos desagregados que permitan visualizar cómo la falta de enfoques diferenciales agrava las vulneraciones. También se llamó a ocupar activamente tanto las mesas formales como los espacios informales del FMMD para transversalizar el enfoque de derechos. La violencia basada en género continúa siendo prioritaria, pero no debe monopolizar la agenda, hay que reconocer que las cadenas globales de cuidado son un ejemplo de cómo ampliar la perspectiva sin perder sentido de urgencia.

También se discutió la disputa por las narrativas. Actualmente, las redes sociales y ciertos discursos amplifican la deshumanización; por ello, es fundamental contrarrestar esto con experiencias positivas y una incidencia que comprenda el “péndulo” de la opinión pública, intensificando los esfuerzos cuando esta se inclina hacia la restricción de derechos. Esto requiere, además, ir más allá de la participación nominal y avanzar hacia una participación efectiva, como la creación de espacios donde mujeres y diversidades migrantes puedan expresarse, establecer prioridades y ver reflejadas sus decisiones.

De la conversación surgieron tareas concretas. Para la sociedad civil, las metodologías secuenciales que permitan monitorear cambios (por ejemplo, en procesos de regularización), cooperación Sur–Sur para visibilizar agendas comunes, herramientas prácticas para comprender y aprovechar los espacios de decisión internacionales, inversión real en acciones colectivas y actualización de mapeos de organizaciones que asisten a personas migrantes. Para la articulación con gobiernos locales, es necesario innovar en metodologías de discusión, crear una instancia tripartita (gobierno local–OSC–sector privado), establecer presupuestos participativos y mesas de trabajo con mecanismos de seguimiento. En cuanto a la agenda internacional, se requiere mecanismos de regularización oportunos (resolviendo cuellos de botella identificados), políticas de Estado y no de gobierno, integración socioeconómica basada en lecciones regionales (Chile, Perú), respuestas coordinadas frente a la situación del Darién, incorporación del tema cuidado y migración como asunto estructural, narrativas que reconozcan los aportes de la migración, y coordinación interestatal bajo corresponsabilidad.

Trabajo en grupos — ¿Qué nos llevamos para la acción?*

  • Acción colectiva: articularnos sin egos, reactivar el diálogo social, mapa vivo de organizaciones, movilizaciones pacíficas con hoja de ruta compartida e inclusión real de personas migrantes en las OSC.
  • Alianzas locales: presupuestos participativos; mesas permanentes con alcaldías, concejos y comunidades; convenios de cooperación con agenda conjunta.
  • Prioridades país hacia afuera: regularización efectiva y protección jurídica, cooperación consular, narrativas propositivas sobre aportes de la migración y respuestas coordinadas frente al Tapón del Darién.

*Notas correspondientes a una de las tres mesas de trabajo. Gracias a Rina Díaz de la ONG Plan País por estas.

Recursos del día

Gracias totales

Antes de cerrar, nuestro agradecimiento a Andrés Segura y su equipo de la Alcaldía Mayor de Bogotá, a María del Rosario Perea Garcés de la Secretaría de Gobierno y al equipo del Centro de Paz, Memoria y Reconciliación por el apoyo y el espacio. Gracias también a Juan Carlos Sánchez Nieto del IDPAC, a Laura Arango de la Cancillería, a todas/os/es las y los ponentes, a quienes moderaron las conversaciones, y a todes ustedes por su participación; y un agradecimiento especial a Juan Pablo Rangel de FIP por la relatoría de la jornada.  

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